DERROTANDO LOS ANGUSTIADORES

Salmos 23:5

Algunas veces nuestro cuerpo padece malestares generales que pretendemos curar con remedios caseros o con alguna medicina que desde siempre la familia ha utilizado para todo.

También es probable que en muchísimos casos las dolencias o aflicciones físicas no mermen, ya que quizá estemos ingiriendo el medicamento erróneo según nuestro diagnóstico.

Así sucede en la gran mayoría de nuestras batallas espirituales, las cuales no podemos librar o vencer, puesto que no sabemos a qué nos enfrentamos o estamos usando las armas equivocadas para triunfar.

David nos revela en el Salmo 23:5 que hay unos espíritus llamados “angustiadores”, quienes tal como su nombre lo indica, vienen a angustiarle, a causar ansiedad, inquietud, preocupación, zozobra y temor.

Más adelante en el Salmo 27:2 dice “cuando se juntaron contra mí los malignos, mis enemigos y mis angustiadores para comer mis carnes, ellos tropezaron y cayeron”. Este fragmento además esclarece que aparte de los angustiadores, hay espíritus enemigos y ambos totalmente diferentes.

 

 

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